jueves, 28 de marzo de 2019

Narcisista por excelencia

El orgullo es un defecto tan mío. Pero creo que es mi mayor virtud en este momento; en este preciso momento en el que admito, a viva voz, que me quiero y considero demasiado y en que decido no conformarme con menos que lo mismo.
Por eso me cuelgo al hombro el bolso, y me voy por una puerta distinta de la que usé para entrar, porque tu concepto de mí ahora, probablemente difiera del del principio.
No puedo esperar simplemente a que "me prefieras". Tal vez soy poco perseverante, pero conmigo lo es todo o nada. Y, aunque pienses en que no tomaste todavía una decisión, yo ya tengo la respuesta; la hallé plasmada en tus acciones. Y como se sabe, toda decisión implica alguna renuncia, y es a mí a quien, inconscientemente, renunciaste.

Sara Reckziegel

miércoles, 27 de marzo de 2019

Sujetos interpolantes

Contemplando el cielo nuboso,
Mi mente llena de dudas
Me hace pensar
Sobre nuestro incesante divagar,
Entre amar y no amar,
Sonreír o llorar,
Sufrir o gozar.
¿Es acaso imposible de acuerdo estar?

Que si te amo me odias.
Que si te odio me amas.
¿Es admisible tanta inmadurez?

Es nuestro eterno vaivén;
Nuestra acostumbrada historia
Que se malacostumbra a reiniciar
Poco antes de llegar al final,
Y sin alcanzarlo plenamente jamás.

Sara Reckziegel

miércoles, 20 de marzo de 2019

Como la vez anterior, y la anterior a esa

Hoy, nuevamente esperé emocionada tu llegada -pese a lo que pasó la vez anterior, y la anterior a esa-.
Preparé tu platillo favorito para la cena, dejé todo impecable para que te sintieras a gusto en un ambiente agradable, y traté de ponerme bonita, esperando que me miraras con ternura igual que antes.
Pero la realidad me volvió a golpear cuando abriste la puerta y, tras entrar, la cerraste de un portazo.
No te miré a los ojos directamente, para no enfurecerte.
Tus pasos firmes se dirigieron al comedor, y me senté junto a ti, aún sin mirarte.
Comiste un bocado o dos, y empujaste los cubiertos, que cayeron al piso ocasionando un desastre.
Solo soltaste un gruñido de disgusto antes de retirarte a la habitación y dejarme allí, con la cabeza gacha, tan destrozada como los trastes; preguntándome ¿qué habré hecho mal?, y lamentando no ser digna de ti; creyéndome, nuevamente, como la vez anterior, y la anterior a esa, la peor mierda del mundo; y pensando en que mañana, quizá sea diferente.

Sara Reckziegel

martes, 19 de marzo de 2019

Confesión elocuente

A veces me pregunto qué pasaría si pudieras ver a través de mí (como a veces sospecho que haces). Qué pasaría si supieras que te pienso a diario y que muero por vivir en tu abrazo, pero que me contengo, me contengo y finjo indiferencia frecuentemente porque ya entendí que solo así me prestas atención; que de otro modo te aburro. Y te entiendo, yo también me aburro de mí misma y me reclamo de manera permanente el no saber ser "interesante".
Perdón por eso.
Pienso en qué pasaría si supieras que cuando llevo los auriculares puestos, lo único que escucho es aquella grabación tuya tocando el piano; que mi alma danza sintiendo tus sentimientos allí plasmados. Mas no lo admitiré.
Pero, el amor es así, ¿no?
Tiene que doler, debe ser difícil y sufrido. Es otra cuestión la de sufrir por quien lo valga, y yo juego todas mis cartas en tu nombre.
Entonces, mi sacrificio de amor es contenerme. Contener el 90% de lo que está preso en mi pecho, luchando con audacia por escapar, y mostrarte solo el 10% restante, que aún temo, sea demasiado.

Sara Reckziegel

jueves, 14 de marzo de 2019

Solos

Habemos quienes disfrutamos del tiempo a solas; de la quietud, la armonía y la paz que implica. Pero, aunque no nos quejemos, entendemos que conlleva más de lo que aparenta.
Significa no tener quien te organice una fiesta sorpresa, y probablemente, no tener quienes invitar a una; significa que hayan solo una o dos personas con quienes te sientas verdaderamente a gusto, si es que las hay. Implica no tener a quien acudir en caso de necesitar donde dormir esta noche u otro auxilio. Es, posiblemente, no poder evitar sentir cierta envidia de aquellos que tienen un numeroso grupo de amigos muy unidos, y que tus redes sociales no colapsen en cumpleaños o fechas especiales. Es no recibir invitaciones a bailar o al karaoke, que no te tengan en cuenta para las pedas, ya que todos te creen muy cerrado. Pero no. No somos cerrados. Solo tendemos a la soledad por sentirnos seguros en ella; por no tener las habilidades sociales quizá, para ser tomados en cuenta; por dominar el arte de disfrutar de nosotros mismos aunque deseando con ímpetu hacer lo mismo con compañía.
Pero, no es más que nuestra la culpa; porque en algún momento, que no recordamos con claridad, decidimos alejarnos, pensando en que no daríamos nuevas oportunidades de que nos defraudaran. Sin embargo, con frecuencia pensamos en que deberíamos buscar el equilibrio, puesto que, todo lo mencionado anteriormente, aunque no queramos aceptarlo, pesa y mucho.
Mas, cuando tratamos de soltar el fuerte abrazo a nuestra zona de confort, a menudo volvemos a ella, haciendo aún más fuerte el enlace.
Anhelamos vivir experiencias divertidas, lidiar con los dramas del romance; llorar de la risa por sinsentidos que tengan sentido para los que estemos allí; que nos hagan cambiar el modo de ver el mundo al escuchar filosofías distintas a las propias, y "ser". Seguir siendo aun fuera de nuestra burbuja, seguir siendo aun en compañía.
Porque, aunque a veces nos guste estar solos... Odiamos sentirnos así.

Sara Reckziegel

martes, 12 de marzo de 2019

Aunque eso implique perderte

Cansada de mendigar tu amor, cual perro callejero que espera con ansias las migajas que caen, con el anhelo de saciar su necesidad, aunque en el fondo sepa que no lo logrará; he decidido amarme a mí primero, aunque eso implique perderte.
Decidí dejar de cohibirme, de mantener preso lo que pide a gritos ser expreso. Decidí desplegar mis alas ya moribundas por la falta de uso.
He decidido amarme a mí primero, aunque eso implique perderte. Pero, de todos modos, creo que no pierdo, porque este caso ya estaba perdido desde antes.

Sara Reckziegel

domingo, 10 de marzo de 2019

Tal vez sí

Hoy me he puesto a reflexionar sobre nosotros.
Sobre la extraña relación que llevamos
Y que nos hace tanto daño
-o tanto bien-.

Es que hacemos algo tan único
Con eso de variar
Entre el amor y el odio apasionado,
Arrasando con todo a nuestro paso
Cual volcán en erupción.

Es que nos hacemos tanto mal, pero esos escasos momentos buenos
Son la gloria,
Y hacen que ignore todo lo demás.

Tal vez solo es el precio que hay que pagar,
Porque todo lo bueno tiene su costo, según dicen.

Pero, ¿y si el problema es que tememos a la soledad? 
¿Que le tememos tanto que nos seguimos soportanto el uno al otro
Por no soportarla a ella?

Tratando de verlo desde fuera,
La conclusión obvia es dejarte marchar
-o marcharme yo-,
Pero es tan difícil...

Me enfrento ante el dilema
De perderte a ti
O perderme a mí en mi capricho por conservarte.
Entonces, ¿qué hago?

Perderte, no es opción.

Perderme... Tal vez sí.

Sara Reckziegel

viernes, 8 de marzo de 2019

He aquí mi canción desesperada

E inspirada en mi tristeza, puedo,
Al igual que Neruda,
Escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo,
Que la noche está estrellada,
Como el mar de tu mirada
Cuando, aunque queriéndolo evitar,
Estás a punto de llorar.

A veces, te quería;
A veces, tú también lo hacías.

¿Hubo amor?
Puedo asegurarlo.
¿A qué sino nos llevarían nuestros sentimientos?
¿A qué sino?

Y como creo que puedo escribir los versos más tristes esta noche,
Escribiré sobre lo injusto de lo vivido.
Del porqué de lo efímero del amor
Y de lo extenso del olvido.

Escribiré que a lo lejos,
Tiritan azules los astros,
Como el ya escaso rastro
De tu amor hacia mí.

Sara Reckziegel

El anhelo de ser libres

¿Cuándo llegarás?
¿Acaso lo harás siquiera?
Dime la razón por la que te haces esperar tanto,
Ilusionándome de tanto en tanto,
Colocando una gota en la punta de mi lengua,
Para sentir el sabor de aquello
Que se empeña en quebrantarme
Sin aceptarme en sus brazos.

¡Oh! ¡Adorada libertad!
Que finges cercanía
Para luego alejarte mucho más;
Empujándome a aguas amargas
Que sin cansancio intentan ahogarme,
¿Qué otra cosa hago sino desesperarme?
Te suplico, me tengas piedad.
¿Es acaso demasiado un poco de bondad?

Se volvieron constantes los suspiros
Mas ya sin efecto
Pues no logran su motivo
De expulsar en el soplido
Lo que perturba a mi ser.
¿Cuál entonces es la solución?
¿O es mi destino eterno lidiar con ello?
Responde, por favor.

Y si fuere así, entonces detente.
Detén tus constantes ilusiones
Porque no pienso formar parte de esto.
Aunque te desee con todas mis fuerzas...
Prefiero no tenerte nunca
A tenerte de a ratos,
Haciéndome pedazos
Cuando te vas.

Sara Reckziegel

Qué será tienen las palabras

 Amo escribir. Pero m ás que amarlo, lo necesito. Como respirar. El ex-presar lo que preso en el pecho está. El soltar lo que danza y danz...

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