Hoy me he puesto a reflexionar sobre nosotros.
Sobre la extraña relación que llevamos
Y que nos hace tanto daño
-o tanto bien-.
Es que hacemos algo tan único
Con eso de variar
Entre el amor y el odio apasionado,
Arrasando con todo a nuestro paso
Cual volcán en erupción.
Es que nos hacemos tanto mal, pero esos escasos momentos buenos
Son la gloria,
Y hacen que ignore todo lo demás.
Tal vez solo es el precio que hay que pagar,
Porque todo lo bueno tiene su costo, según dicen.
Pero, ¿y si el problema es que tememos a la soledad?
¿Que le tememos tanto que nos seguimos soportanto el uno al otro
Por no soportarla a ella?
Tratando de verlo desde fuera,
La conclusión obvia es dejarte marchar
-o marcharme yo-,
Pero es tan difícil...
Me enfrento ante el dilema
De perderte a ti
O perderme a mí en mi capricho por conservarte.
Entonces, ¿qué hago?
Perderte, no es opción.
Perderme... Tal vez sí.
Sara Reckziegel
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