Ha pasado
tiempo, estimado amigo.
Día tras día, los días se volvieron meses; luego años.
Años sin
siquiera un susurro proveniente de esta parte de mi interior.
Por mucho
tiempo pensé que esta voz surgía solo motivada por la tristeza, o la rabia; por
el dolor. Pensaba: “qué pena que solo puedo liberar esto cuando mi alma sufre y
mi corazón está hecho pedazos”.
Mas toda aquella
inmensidad de sentimientos azules en la que me ahogué, desafortunadamente no
hizo florecer nuevamente esta parte de mí, como anhelaba de consuelo.
Ahora entiendo que no era esa la cuestión; aunque la sensación que tengo en el medio del pecho cada vez que recupero mi voz, me ha despistado hasta ahora. Es eso, o simplemente ya ni reconozco a la tristeza que siempre acecha sigilosa desde los abismos de mi ser.
Sin embargo, he de admitir que pude haber sido yo misma quien nunca se tornó a mirar dentro desde entonces. Al parecer, inconscientemente preferí mantener el enfoque en sinsentidos del exterior, para no tener que hacer frente a lo presente puertas adentro.
¿Es esto un nuevo comienzo?
No lo sé.
Solo sé que
las palabras se están agolpando, furiosas, impacientes por escapar.
Interesante...
ResponderEliminarEsperando ansioso la próxima publicación
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