sábado, 18 de abril de 2020

Culpa de mis miedos

Ya ha pasado más de un mes desde el inicio del confinamiento. Y, desde el principio, mi principal misión fue combatir tu nombre en mis pensamientos.
No tenía caso hundirme en tu recuerdo, cuando, pese a haber alguna posibilidad entre nos; no te vería en quién sabe cuánto tiempo y ya tenía suficientes problemas por los que preocuparme. O esa era mi excusa para no admitirme a mí misma que estaba cagada de miedo ya que una cosa es verte a esos preciosos ojos y sentir el abrigo de tus caricias, y otra muy distinta el conversar escudados por pantallas. Pantallas que me impiden ser consciente de tus gestos y, por ende, de tu recepción a mis palabras.
Ya soy lo suficientemente insegura como para exponerme a los nervios que implican el estar jugando a ese tipo de adivinanzas. Yo necesitaba verte. Por el mero placer de ello. Y porque, es en tus ojos en donde encuentro fugaces reflejos de tus pensamientos, que me ayudan a saber si los pasos que estoy dando son los que me llevarán hacia ti.
Hoy. Después de un mes y una semana de confinamiento... el sentir que te tengo me impulsó a hablarte. Mas, mi necesidad de tener todo siempre bajo control me obligó a revisar tus últimos tweets antes. Solo por seguridad. 
Y aún no sé si estoy agradecida o no de haberlo hecho. Solo sé que mediante ello pude ser consciente de que lo que estaba apunto de hacer no tenía caso. Y también sé, que te perdí. 
Aunque de eso tampoco estaría tan segura, dado que, ¿cómo podría perderte si realmente nunca te tuve? 
Tal vez al igual que esos reflejos en tus ojos, quizá te tuve durante instantes fugaces. Esos instantes en que, sin serlo realmente, éramos el uno del otro. Tan cómplices. Destellando un fulgor del que quizás ambos no fuimos conscientes, pero los demás sí. Y al escucharlo fue que me di cuenta.
Probablemente no hubo quién te hizo consciente de ello como a mí. Y sea por eso que me olvidas.
Aunque de vez en cuando me recuerdas, y vuelves a mí.
Y todo esto solo me hizo tener clara una cosa: la próxima vez que vuelvas, apagaré la voz de mis miedos y daré rienda suelta a mis sentires, que por primera vez, conocerán la plena libertad.

Qué será tienen las palabras

 Amo escribir. Pero m ás que amarlo, lo necesito. Como respirar. El ex-presar lo que preso en el pecho está. El soltar lo que danza y danz...

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