Hoy es el día del libro, no un simple día más.
Es por ello que decidí escribir acerca de lo que los libros fueron para mí desde hace unos años.
No, no es simple lectura. Va mucho más allá.
Mi relación con ellos inició cuando hace cuatro años mi profesora nos encomendó la lectura de un clásico. "El Lazarillo de Tormes" era el que me correspondía.
Este fue el primer libro que leí hasta el final. Era algo que en esos tiempos me parecía tan utópico, porque leer un libro siempre parecía ser demasiado difícil para mí, lo veía como algo tan distante por alguna razón que aún no comprendo del todo.
Terminarlo, fue tan gratificante. Fue genial descubrir que prefería los libros a las películas porque estos no limitaban mi imaginación como ellas.
Eso fue a mediados de año. Llegadas las vacaciones de verano, estaba tan encantada descubriendo cada vez más y más historias hermosas, que calaban hondo en mí.
En ese verano leí cuarenta y dos libros, y recién empezaba.
La miopía y el cansancio que se formaban no me detuvieron ni por un solo segundo. No dormía hasta que terminara el libro vigente, y no porque no quería; sino porque la ansiedad y la curiosidad de saber qué sucedía después me quitaba la posibilidad de hacerlo. Era más fuerte que yo.
Solo sé, que los libros fueron mis mejores compañeros en la soledad. Me obsequiaron la posibilidad de olvidar todo lo que sucedía a mi alrededor con tan solo sumergirme en sus aladas páginas. Fueron mi paz durante el caos. Son mi mejor consuelo.
Es tan difícil de describir lo que significa imaginar a cada uno de esos personajes y sentirlos tan vivos, tan reales. Odié a algunos y me enamoré de muchos de ellos. Sentí la amistad y la fraternidad de la mayoría al igual que su amor y cariño.
Y todo ello, centenares de libros después, solo pudo encaminarse hacia una cosa: El deseo de escribir.
En realidad, escribo mucho antes de lo que leo. Desde que tengo memoria. Pero eso fue pulido por la creatividad y el vocabulario que se iban generando. Y también era nueva la parte de querer escribir para alguien más que para mí.
Creo que todo lector empedernido, tarde o temprano se cruza con esta idea; la de querer tocar el corazón de otros de la misma manera que otros tocaron el tuyo, mediante historias tan emotivas, que siempre te inspiran a más aunque las leas mil veces.
Quien sabe. Quizás algún día lo logre, o quizá no. Pero le daré libertad a esa llama; y, tal vez pronto se le de la oportunidad.
(23 de abril, día mundial del libro)

No hay comentarios:
Publicar un comentario